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Primer Ciclo – Visión de Infancia

Visión de Infancia

Primer Ciclo


En el Colegio Francisco Varela hemos complementado las miradas de distintos autores tales como: Vigotsky, Feurestein, Steiner y Malaguzzi acomodándolas para poder generar nuestra visión de infancia.

La imagen de infancia tiene una visión desde la perspectiva del aprendizaje para el desarrollo y no desde la enseñanza para el aprendizaje, la cual permite construir un ser humano con múltiples posibilidades que emergen espontáneamente y sin pauta.

Malaguzzi rechaza la imagen de que el niño y la niña son como una esponja, ya que el niño no sólo absorbe los conocimientos, sino que también es capaz de interpretarlos y producir nuevas ideas y puntos de vista. Los niños y las niñas poseen sus propias teorías que pueden reestructurar y modificar permanentemente, éstas teorías son una interpretación del mundo según nuestros propios proyectos e imponen una forma de ver el mundo y tomar decisiones al respecto. Involucran además un diálogo entre capacidades genéticas y adquiridas que se mueven en la incertidumbre, la transformación y el cambio. Así, se promueve un niña y una niña “lleno de potencialidades de creación e invención (…) potente desde su nacimiento” (Hoyuelos, 2004), capaz de establecer relaciones e interacciones significativas con el medio al que pertenece.

El Educador y/o la Educadora, al tener una imagen enriquecida de la infancia, logra elaborar mejores propuestas de aprendizaje y desarrollo, estableciendo la capacidad de enfrentarse a situaciones nuevas, de superación de acontecimientos. Bajo esta lógica, se da espacio “al niño como constructor de teorías significativas (…) capaz de elaborar hipótesis, con teorías y respuestas diferentes a las que esperamos” (Hoyuelos, 2004).

Creemos que los niños y niñas aprenden desde el hacer y desde la construcción con sus pares, esto es lo que Vigotsky llama el Aprendizaje socio constructivo, que concibe al niño y la niña como seres social donde el conocimiento es producto de la interacción social y cultural, lo que ha sido fundamentado a partir de sus formulaciones en los procesos cognitivos y en los procesos psicológicos superiores como la comunicación, el lenguaje, el razonamiento etc, que van a ser adquiridos en primera instancia en un contexto social para luego internalizar.

El conocimiento del niño y la niña comienza en una interacción social donde el desarrollo cultural aparece a escala social y más tarde a escala individual, en otras palabras, desde lo interpersonal para llegar a ser intrapersonal, dado que gracias a la ayuda de los otros se desencadena con mayor facilidad un proceso de construcción, modificación, enriquecimiento y de diversificación de los esquemas mentales.

El objetivo de la escuela, es que los niños y niñas encuentren aquí las oportunidades para adquirir y desarrollar los conocimientos necesarios para desenvolverse en el mundo en el que les tocará vivir cuando sean adultos, para desarrollar plenamente sus capacidades en todas las áreas del conocimiento, las letras, las ciencias, las matemáticas, las artes y convertirse así en personas libres, felices y capaces de interactuar en sociedad (PEI Escuela Francisco Varela).

“La infancia no sólo no tiene necesariamente que ver con la edad sino que cierta sensibilidad a la infancia como otra voz, como palabra del silencio, como forma del comienzo y el recomienzo, es necesaria para poder pensar con la infancia de los pequeños.

La infancia es una voz de una intensidad que interrumpe la monotonía de las palabras dichas por decir, una palabra que piensa como si inaugurase el pensamiento.

Esa voz y esa palabra no tienen dueños ni edad para ser dichas, y requieren cierta atención y escucha. La infancia inaugura, nace, propicia allí donde hay un lugar para inaugurar, para nacer y para iniciar su camino”.

(Irene De la Jara. Libro: Infancia y patrimonio: los objetos queridos).

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