Equipo de
diversidad

El Equipo de diversidad en verdad lo conformamos todos y todas las personas que trabajamos en la Escuela.

Si bien es cierto, la Escuela cuenta con un equipo de profesionales especializados, afirmamos que el “Equipo de diversidad” en realidad lo conformamos todos y todas las personas que trabajamos en la Escuela: profesores, asistentes de la educación, profesores especialistas, talleristas, administrativos, personal de aseo, incluyendo a los niños y niñas y sus familias.

Así, nuestra convicción que trata de una sociedad abierta a la diversidad en su más amplio sentido se puede generar y manifestar con un proceso progresivo y paulatino de trabajo colaborativo, de valorización y reconocimiento de que las propias diferencias son posibilidades y desafíos que debemos enfrentar y construir desde nosotros mismos hasta los otros, afirmamos entonces que la diversidad la generamos desde nuestra propia vida y práctica.

El equipo

Lorena Oyarzún

Educadora Diferencial, mención en Discapacidad Intelectual. Diplomado Trastorno Especifico de Lenguaje y Comunicación. Especialización en Estimulación Temprana.

Candy Sanguinetti

Educadora Diferencial, mención trastornos de la visión. Magíster en educación con mención en evaluación e integración educacional. Especialista en Audición y Lenguaje y déficit intelectual.

Daniela Ortega

Psicopedagoga licenciada en educación. Postgrado en trastornos del lenguaje y comunicación.
Diplomada en metodología Lefebre Lever.
Magister en Creatividad con énfasis en el arte y educación como medios de transformación.

Baytiare Cabezas

Terapeuta Ocupacional con
Estudios en Abordaje de Trastorno del Espectro Autista en el aula.

Fernanda Muñoz

Educadora Diferencial con mención en Dificultades de Aprendizaje e Inclusión
Educativa, Magister en Desarrollo
Cognitivo con mención en evaluación dinámica de propensión al aprendizaje.

Leslie Cabrera

Psicopedagoga, Licenciada en Educación.

Úrsula Grez

Psicóloga. Licenciada en Piscología con Mención Educacional.

Apoya tanto al área de Diversidad como Espiritualidad & Convivencia

Mario Solervicens

Psicólogo con experiencia en las áreas de Clínica, Educacional y Comunitaria.

Apoya tanto al área de Diversidad como Espiritualidad & Convivencia

Coordinación

  • Edith Pemjean: Educadora Diferencial con mención en dificultades del aprendizaje, Magister en Educación.
  • Ximena Paniagua: Educadora diferencial con mención en trastornos del aprendizaje y psicopedagogía, Magister en ciencias, mención Didáctica de las Matemáticas.

Punto de partida

Las diferencias que como personas tenemos nos hacen a cada uno único o única, entender la “diversidad” es sencillo cuando somos capaces de identificar en nosotros mismos aquellas cosas que nos suponen mayor esfuerzo o facilidad para llevarlas a cabo. Todos tenemos habilidades diferentes, y este es un hecho natural.

¿Te has dado cuenta?… seguro que sí, pero fíjate bien ahora:

La Diversidad está en todas partes…

En los árboles, en las flores, en las frutas...

…Hay animales grandes, otros son pequeños… unos vuelan, otros se arrastran…

Hay lugares en el mundo donde hace mucho frío, otros donde el calor es sofocante…

Consideramos la Diversidad como parte constitutiva del mundo que nos rodea, de nuestra cultura, de nuestra vida en particular. Es un hecho innegable y debemos aprender de ella para lograr apropiarnos del espacio social que nos toca vivir, respetando así las diferentes maneras concebir y desenvolverse en la realidad.

Naturaleza de
la escuela

El objetivo de toda escuela está ligado a los aprendizajes que los niños, niñas y jóvenes puedan alcanzar y construir, las formas de relación que puedan establecerse como un cimiento para la vida en comunidad y los procedimientos que se instalen para la puesta en práctica de las diferentes habilidades en desarrollo, es decir: Saber – Ser y Hacer. La Escuela Francisco Varela declara construir estos mismos conceptos teóricos desde un lugar que respete las diferencias individuales de las personas que la habitan (y en general de todos y todas) (…) con un fin último que tiene que ver con la Felicidad general, el bien común desde el bienestar individual, el respeto por la diversidad desde el reconocimiento de las posibilidades subjetivas.

El desafío entonces de una Escuela de “Nuevo tipo”, es llenarse de conocimiento y práctica en todos los ámbitos del desarrollo de un ser humano (cognitivo, emocional, valórico, espiritual, etc.), para enseñar y aprender en una diversidad e incertidumbre crecientes en los tiempos que corren. (…) En este sentido, vivir en diversidad nos permite aceptar las diferencias, además de ser un acto tolerante, como un acto constitutivo de la naturaleza y las particularidades individuales que todos poseemos.

Para esto, acuñamos dos conceptos que acompañan el accionar cotidiano de la comunidad educativa en general: Escucha y Respeto.

 

Finalmente, afirmamos que, la naturaleza de la Escuela es fundamentalmente diversa y que esta diversidad posee un sentido expresado transparentemente en el deseo de felicidad colectivo, que nos lleva a primordialmente a responsabilizarnos por nuestros actos y palabras, y mantener una conducta relacionada a la escucha y el respeto para que de esta manera el hecho de aprendizaje bidireccional tenga un espacio propicio para su manifestación.

La inclusión se ve como el proceso de identificar y responder a la diversidad de las necesidades de todos los estudiantes a través de la mayor participación en el aprendizaje, las culturas y las comunidades, reduciendo así la exclusión en la educación.
Se basa en el principio de que cada niño/a tiene características, intereses, capacidades y necesidades de aprendizaje distintos y deben ser los sistemas educativos los que se ocupen de aportar respuestas pertinentes a toda la gama de necesidades en contextos pedagógicos escolares y extraescolares.
En nuestro colegio estamos en pro de una educación inclusiva, reflexiva y no sexista sobre la base de principios como la equidad y la no discriminación para tod@s nuestr@s estudiantes.

¿Qué podemos hacer?

La Escuela Francisco Varela se hace cargo que las diferentes necesidades de los niños, niñas y jóvenes, requiriendo evidentemente del apoyo de las familias para llevar a cabo esta tarea. De esta forma, invitamos a cada madre, padre o adulto responsable a establecer una manera de trabajo que invita a reconocer 4 puntos básicos para que la intervención pedagógica y familiar tenga lugar.

¿Qué no podemos abordar?

Luego de todos los esfuerzos anteriores por parte de los miembros constitutivos de la intervención: familia, escuela, apoyos externos, hay ocasiones en donde no se logra establecer una visión común entre dichas partes e impacta directamente a la realidad del niñ@ en cuestión y la del curso/nivel donde participa, en estos casos la Escuela responsablemente define sus límites en la intervención.

 

¿Hasta dónde podemos llegar?

Luego de comenzar con los apoyos específicos de trabajo (anteriormente mencionados), y al no existir cambios sustanciales en el desenvolvimiento escolar, la escuela comienza a generar nuevas estrategias que requieren de un mayor esfuerzo tanto por parte de la escuela como de la familia, persiguiendo así el mismo fin: buscar el bienestar del niño, niña o jóvenes y del grupo del cual participa. Dichas estrategias que incluyen adecuaciones horarias y necesidades de tratamientos específicos entre otras.

De esta manera, y luego de numerosas oportunidades, intentos e intervenciones específicas, la Escuela se hace cargo responsablemente del campo de acción pedagógico que le corresponde, reconociendo así sus posibilidades y límites en el proceso de acompañamiento a un estudiante y su familia, definiendo claramente las ocasiones cuando sí podemos hacernos cargo y cuando pasa por sobre las posibilidades de la Escuela.

Thanks!